5 cosas que no deberían enseñarte las bodegas estas vendimias

Por Blog 1 septiembre, 2016
depósitos acero inoxidable vino

Se acerca el otoño, y con él la vuelta al cole y el interés que se despierta por visitar bodegas en el zenit del año del enoturismo, la vendimia. Aquí te dejamos algunas cosas que las bodegas deberíamos evitar en nuestras propuestas turísticas para dejar el mejor rastro posible en tu memoria.

  1. Demasiado acero inoxidable

Existe una parte, evidentemente industrial, en las bodegas modernas que hay que conocer, pero basar la mayoría de la experiencia del visitante en recorrer los depósitos de acero inoxidable puede ser contraproducente. Todas las bodegas los tienen iguales y probablemente los hayas visto ya. Busca propuestas enoturísticas diferentes, que te hagan conectar con tus vivencias sobre la cultura del vino. No vas a recordar los litros que caben en un depósito,  sino cuándo y con quién tomaste aquel vino que hizo aquel momento inolvidable. La bodega que toque la fibra que te haga recordarlo, será la tuya.

  1. La química de laboratorio

Al día siguiente en la oficina, cuando cuentes lo que has hecho el fin de semana, fijo que no vas a mencionar lo que es la fermentación maloláctica ni cuáles son los ácidos polifenólicos, ni la fórmula de los taninos. Te vas acordar de cómo te explicaron lo que es un lagarejo y cómo te vino a la memoria que tu abuelo te contaba cómo se los hacía a tu abuela en las vendimias de tu pueblo cuando la rondaba de mozos. Lo importante es la anécdota que conecte contigo, descubriéndote o recordándote ese vínculo emocional que convierte al vino y a su cultura en un elemento social por antonomasia.

  1. El lenguaje técnico

Que el enoturismo se está coronando como una herramienta de marketing y turística del sector es un hecho. Esto está llevando a que en los últimos años haya crecido la profesionalización en las visitas a las bodegas. Por eso, ya no es excusa que te lo cuenten con un lenguaje técnico propio de expertos que saben hacer muy buenos vinos, pero no comunicar lo que su esencia transmite. Zapatero a tus zapatos. El mayor porcentaje de visitantes a las bodegas las están descubriendo por primera vez, y con ellas el mundo del vino. Es imprescindible que el guía lo interpreten para hacértelo interesante. Quién te haga el recorrido y su capacidad de empatizar contigo es igual de importante o más que el mejor vino, y probablemente lo recuerdes durante más tiempo.

  1. Menos arquitectura y más contexto

Las bodegas están donde están porque hay viñedo cerca. Casi siempre pertenecen a zonas históricas que han pasado por los siglos como sitios importantes en los que la viticultura ha sido su modo de vida y ha condicionado su cultura y carácter. Las arquitecturas contemporáneas son fantásticas y se convierten en atractivos importantes para captar visitantes, pero una vez han conseguido captar tu atención es importante que se conviertan en catalizadores de la zona en la que están para que comprendas la importancia de su trabajo en el contexto en el que se ubican. Si no consiguen eso, es probable que las veas como ovnis en mitad del campo, como mega construcciones sin alma. Busca la que le de sentido a todo el conjunto.

  1. Sumillería express

A estas alturas ya debes saber de sobra que entender mucho de vinos es algo que no da la ciencia infusa, sino que se adquiere como todo, con la práctica. Cuando acabes tu visita vas a probar los vinos de la bodega y en función de cómo te los presenten te puedes ir frustrado o encandilado. Catas express en las que tienes que sacar la vainilla, la madera y el olor a cuero o plátano en un cuarto de hora pueden estropear la impresión final.  No te sientas un inútil porque el vino no te sepa a frambuesa, al paladar se le educa. Si te plantean probar el vino como una degustación en la que puedas saber si te agrada o no, y en la que este te anime a compartir con los demás las sensaciones del recorrido te llevarás mucho mejor sabor de boca. Si encima te ponen una tapa con la que acompañarlo el efecto será completo. Al fin y al cabo el buen vino lo hace el momento, y sobre todo la compañía.

Aquí tienes la oferta de Pagos del Rey Museo del Vino en nuestra bodega de Toro, para que compruebes si caemos en algunos de estos puntos, y nos lo puedas decir en persona.